¿Piel sensible?
8 datos que te pueden interesar:
La “
piel sensible
” no hace referencia a ninguna afección o enfermedad en específico. Se emplea para denominar el tipo de piel que sufre de tirantez, enrojecimiento o descamación sobre todo después de la aplicación de ciertos productos. Es una piel que reacciona.
La
piel sensible
reacciona mayoritariamente a 3 factores: lo que comemos, lo que aplicamos sobre ella (conservantes y fragancias artificiales suelen ser los causantes de la mayoría de las reacciones) y el estrés. Si tienes la piel sensible analiza con cuidado estos 3 factores, no te fijes únicamente en uno de ellos.

La
piel sensible
empeora con factores externos como el frío, los ambientes secos, la exposición al sol o la contaminación. Necesita un mayor cuidado que una piel normal.
El estado de sensibilidad muchas veces está inducido por ciertos tratamientos dermatológicos abrasivos, como peelings o laser. Si tienes piel sensible evita totalmente los tratamientos agresivos.
La piel seca es más propensa a ser sensible, al igual que la de los niños y ancianos. Es muy importante mantenerla bien hidratada y con su función barrera reforzada.
Ciertas enfermedades como la
dermatitis seborreica o rosácea
vienen acompañadas de una
hipersensibilidad de la piel
. Siendo enfermedades, se deben consultar con un dermatólogo para que determine el tratamiento más adecuado.
El tratamiento general para la
piel sensible
se basa en evitar determinados ingredientes que desencadenan la reacción de la piel: fragancias artificiales, conservantes sintéticos, aceites esenciales irritantes, tensioactivos, derivados del petróleo…
El tabaco y el alcohol empeoran el estado de la
piel sensible
: reducen la circulación sanguínea lo que provoca el aumento de las rojeces y la deshidratación.

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